¿Hay gente que nace, crece, se reproduce y muere? Si es que hay, puta madre cómo los envidio. Si retrocedemos en el tiempo, a los carroñeros inicios de la raza humana, podremos encontrarnos con una raza de animales felices que nacían, crecían, se reproducían y morían. Pero mierdas como la inteligencia, la conceptualización, el lenguaje, la organización, la religión, el establecimiento, las normas y el dinero, nos convirtieron en una clase de monos lampiños tristes y frustrados. Dependientes de las opiniones de nuestros superiores en la pirámide y esclavizados por el valor imaginario de un papel que ni siquiera sirve para limpiarse el culo (al menos las monedas brillan y perduran.. en cambio un billete muy usado hasta asco da tocarlo).
Recuerdo que cuando tuve neumonía luché lo más que pude por continuar vivo, tenía no me acuerdo cuantos años pero era un pelado y veía la vida con ojos inocentes. Lastimosamente el mundo violó mis ojos con consoladores infectados con enfermedades asquerosas y los dejaron chancrosos. Cuando eso pasó me dieron ganas de haber sido aniquilado por la neumonía. Lástima.
En el mundo actual es muy importante ser una persona con un titulo, con buena presencia, con valores morales clásicos, buenos ingresos económicos, con reconocimiento y popularidad, y con una marca idéntica a la del resto de las ovejas para ser considerado un triunfador. Yo digo que si las cosas son así, prefiero sentarme a desperdiciar el día con los perdedores y los rechazados.
Esos rechazados que nunca encontraron una carrera que los hiciera sentirse interesados y que prefirieron dedicarse a crear, a jugar a ser dioses con todo lo que hicieran. El mundo actual te fuerza a ser un profesional ambicioso, y te transforma en otro producto etiquetado por los jetudos.
Lo más gracioso de esto es que existe una visión tan cerrada y cuadrangular incluso entre los perdedores y rechazados, que resulta imposible encontrar una salida existente a esta crisis. Porque existe una terrible crisis en el mundo. Mientras somos inundados de tetas postizas, de alegría sumisa, de sedativos industriales, de mensajes subliminales, de distracciones sensuales y de mierda etiquetada; se comen nuestras tripas y revientan nuestros cerebros contra el pavimento.
En algún momento hubiese preferido inyectarme neumonía en la vena antes que seguir viviendo en este mundo cubierto por anuncios publicitarios y mentiras. Pero si lo hiciera no podría seguir soñando con destrozar todo ese papel y botar la basura al sol para que se destruya eternamente. Sé que es algo imposible, pero al fin y al cabo (y ya mismito acabo) solo tengo una vida que desperdiciar, y prefiero desperdiciarla tratando de alcanzar una utopía que aceptando la diarrea que intentan darme de comer día tras día... ¿Qué prefieres tú?
Gracias a Laura San Andrés por la fotografía.

1 comentario:
nos mandaron a madurar pero terminamos podridxs!!
saludos
Publicar un comentario