Hoy por la mañana me levanté con el cuerpo adolorido, sentía que mis ojos seguían pegados por las lagañas y que mi cuerpo era recorrido por hormigas con tentaculos babosos. Una verdadera porquería sensorial. Detrás de mi cama estaba mirandome una enorme cara gelatinosa que repetía palabras sin sentido para mí - rutina, orden, trabajo, bien, mal, madurez, etc, etc - y volví a cerrar los ojos para no tener que verla.
La ciudad está podrida, se puede ver y oler la pus saliendo de entre los ladrillos de los mal cuidados muros, tocar las costras humedas de los lugares frecuentados por estafadores, policias, políticos, violadores y demás escoria. Puedes ahogarte las lagrimas de los que sufren desde sus escondrijos, de los que lloran morfina en silencio... y si te da la gana puedes seguir sintiendo todo esto sin que te importe un pepino.
Hace muy poco pude experimentar lo que es ser un verdadero parásito, un vagabundo, un objeto de repulsión y un destructor de fantasmas del futuro. La verdad es que me di cuenta de que lo era muy tarde, muchas personas deben tener un perfil deplorable de mi en sus cuadradas y prepotentes cabezas de intelectualoides frustrados... y se que una debe creer que me conoce muy bien y que soy un niño en el cuerpo de un adulto.
La verdad es que me vale puta mierda.
No quiero ser mal interpretado, porque reconozco mis errores... pero nunca me arrepiento de haberlos cometido. Al final solo apestando a vomito puedes apreciar mejor el dulce aroma de la piel después de un baño. Es entonces cuando puedes caminar sintiendote bien entre la putrefacción que te rodea.
Y es que asi te creas una persona positiva (ya sea porque necesitas serlo o porque quieres serlo) no puedes negar que la vida es una puta sadomasoquista, y que disfruta mucho apagando cigarrilos en tus genitales. Ja, ja, ja.

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